¿Logopedia? ¡Ah sí! “el de los pies”, “el de la erre”, “el que enseña a hablar a los niños”… ¿qué logopeda no ha escuchado eso antes? Exceptuando el pequeño lapsus de las personas que confunden logopedia con podología, sí es cierto que ayudamos a hablar y a pronunciar la erre, pero la logopedia es muchísimo más que eso.

¿Quién ayuda a una persona que tiene problemas en la voz, a un niño que no desarrolla el lenguaje, que tiene problemas al tragar, o que tiene una pérdida auditiva que le afecta al lenguaje? ¡Exacto! Para todos estos problemas, también está el logopeda.

La logopedia es una ciencia y una especialidad sanitaria que se encarga de prevenir, evaluar y rehabilitar problemas en las funciones del lenguaje, audición y de la deglución a cualquier edad.

Durante la vida diaria, las personas vamos al trabajo, a la universidad o al colegio, vamos a hacer la compra, salimos a comer con la familia o los amigos…en definitiva, las personas nos estamos comunicando constantemente.

Un problema en alguna de estas funciones puede producir que nuestra calidad de vida se vea afectada. ¿Imaginas lo duro que puede ser no poder comunicarte, no poder disfrutar de una comida familiar, o de sufrir burlas por tener dificultades en el habla?

Ser logopeda es sinónimo de ayudar. Ayudamos a mejorar la comunicación de las personas, a que tengan una mejor calidad de vida, recuperando o mejorando funciones que están alteradas. ¿Hay algo más bonito que trabajar para ayudar a los demás? Cuando un niño que no hablaba pasa a decir “mamá, ven”, cuando un maestro/a tenía problemas para ejercer su profesión porque se quedaba sin voz puede hacerlo, cuando una persona que tartamudea puede controlar su habla, cuando a una persona que tiene un implante coclear aprende a vivir con él… Es muy gratificante saber que tu trabajo sirve para dar felicidad.

Auri